martes, 14 de junio de 2011

Demanda energética y confort térmico.

En relación a la consecución de la eficiencia energética lo más sencillo es tener la menos demanda energética posible en un edificio y un confort térmico para sus ocupantes que no sea extremo. Esto que es obvio no lo es tanto en la realidad. Demanda energética: necesidad de energía para mantener una temperatura determinada en un edificio, la cual, restablezca las perdidas de energía al exterior a través de sus cerramientos. Muros, ventanas, tejados...

Por lo tanto cuanto mayor sea el aislamiento térmico de los materiales que componen los cerramientos de un edificio, menor serán sus perdidas energéticas y por ello más eficiencia del edificio al consumir menos energía.

Confort térmico: es el grado de satisfacción de las personas que habitan un edificio, esto se debe a la temperatura, humedad, ventilación... Por ello si dentro de un edificio sus habitantes quieren estar en invierno en mangas de camisa y pantalón corto con una temperatura exterior de 10ºC e interior de 26ºC el consumo de energía será altísimo ya que la diferencia entre el exterior y el interior aumentara las perdidas de energía. Así mismo la eficiencia del edificio y/o instalaciones de calefacción será muy desfavorable, al tener que trabajar a mayores temperaturas.
Me ha sido relativamente fácil encontrar situaciones donde el usuario de un edificio se quejaba del alto consumo de gas o gasóleo, y ver como los aislamientos de su edificio eran deficientes y quería una temperatura interior de 24ºC.

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